...Y AL FINAL, TODOS SOMOS VÍCTIMAS DEL RÉGIMEN


Resultado de imagen para encadenadoHoy me encuentro con una tormenta de sentimientos que me obligan a expresarlos  y en lo personal esta es mi mejor manera de hacerlo.  Este 11 de enero del año 2018 tuve la bendición de Dios de abrazar fuertemente a alguien que al encontrarla su primera respuesta fue “Estoy comenzando a vivir de nuevo” esa persona la conocí hace unos cuantos años atrás, era eso  una conocida de un hola y unas cuantas palabras más; un día en medio de este desastre país me encuentro con la impactante noticia de que había sido encarcelada y al investigar que sucedía, de inmediato lo entendí; se había convertido en una presa política de este régimen, desde allí con mucha frecuencia estuvo en mis oraciones y trataba de seguir de cerca su situación; hoy la pude abrazar desde el más profundo agradecimiento a Dios; tuve el privilegio de tener una larga, muy larga conversa con ella en donde me ratificó lo que tantas veces he repetido a esos que de muy buena fe, desde el amor me han dicho una y otra vez “Tú estás loca, sales a protestar a ver si te matan” “Deja de estar denunciando nada, te matan y muerta te quedas” “A ver si te llevan presa, es mejor quedarse calladito”.  Siempre le respondo a esas personas con todo el respeto y el mismo cariño con el que me recomiendan que me quede tranquila, eso que yo llamo estar en “modo zombie” que es que aún no han entendido que en Venezuela no es necesario protestar, exigir, denunciar para que el régimen decida escribir en tu vida una historia distinta, al final hay alguien que escribe un libreto en el cual sólo faltan los protagonistas y ese protagonista puedo ser yo que lucho de frente o puedes ser tú que permaneces en mute, pues para el régimen no es necesario que seas oposición, cualquiera hoy puede ser sorteado y ellos cambiar tu vida y la de toda tú familia.  A ese abrazo y esa conversación le siguió otra persona amiga quien enfrenta un situación similar y pienso que Dios siempre sabe como obra, a esta segunda persona me permití expresarle lo que hace sólo un par de horas me había compartido la primera persona “Quien sufre más en esta situación es quien está en libertad, ese familiar, madre, hijo, esposo(a) que a diario tiene el corazón pequeño pensando en qué le está pasando a quien está privado de libertad siendo inocente, siendo un preso político, pues el que está adentro no tiene otra opción que aprender a convivir en esa terrible situación que le ha tocado”.   Hoy entre tanto pensar comprendí que en lo personal tengo cinco personas conocidos directos que han sido víctimas del régimen, de todos ellos me reservo sus nombres por respeto, ellos son presos políticos.  Este sistema que ocupa el poder en Venezuela es una ruleta rusa, una gran lotería en la cual no tienes que jugarte ningún número, sólo con vivir aquí puedes salir sorteado y ser el rostro de un libreto, de una historia que forma parte de un show para ellos,  pero representa la destrucción de vidas y desmembramiento de familias. 

Están los otros, los que a diario se marchan de mi país al mejor estilo de “sálvese quien pueda”..  Nuestra juventud es la primera que escapa pues como bien lo dicen “mi país no me puede ofrecer nada” y en eso tienen razón, un país en donde nuestros niños mueren por desnutrición, en donde un joven no puede salir a recrearse pues no existe recreación posible gracias a la grave situación económica que tenemos y si a ello le sumamos la inseguridad ¿Cómo se le puede decir a un joven que se quede en Venezuela? ; Incluso hay quienes están asumiendo ese reto pues textualmente dicen “tengo que hacerlo pues de lo contrario mi familia morirá de hambre”.      La reciente noticia de náufragos que murieron escapando de Venezuela le da rostro a la tragedia que vivimos.

Luego de una mañana de sentimientos revueltos, debo ir al “supermecado”, sentí que hoy más que nunca lo vi como super, no por lo abastecido, todo lo contrario, asomarme en un pasillo, luego el otro, caminar al siguiente y ver largos anaqueles completamente vacíos pues hace unos días atrás el régimen visitó a los pocos comercios privados que quedan en el país, los únicos en los que podemos conseguir algunos productos y ordenó vender por debajo del costo; allí confluyeron dos tipos de personas, esas que nunca han dejado pasar la oportunidad que el régimen les da eventualmente de ser protagonistas en la destrucción del país y ese otro grupo que con los zapatos de moda, personas con preparación académica, con algún nivel aún de poder adquisitivo, pero que al final decidieron encontrarse en el mismo lugar, allí comprando tantas salsas de tomate como les fuera posible pues el precio en el que el régimen se los daba no era ni el valor del frasco solo, ese que decidió vaciar los anaqueles, ese que termina siendo ficha de un régimen que apuesta a la destrucción de lo poco que queda del sector privado para así terminar de controlar y someter a todos por igual, desde el hambre, pues si no hay comercio no hay productos, de nada valdrá tener los recursos para comprar alimentos si no existirá comercio en donde comprar y al final cada ciudadano que ha participado en esta rebatiña termina siendo pieza fundamental del régimen y de la destrucción de lo poco que nos queda.
Veo a ciudadanos que pese a tantas necesidades, pese a tantas vivencias no aprende, venezolanos de memoria corta, otros muy preparados profesionalmente pero al final se comportan igual o peor que quienes no se formaron en ninguna carrera, tengo un país en donde sus ciudadanos tienen gran cuota de responsabilidad con la terrible situación que vivimos y al final todos por igual terminamos siendo víctimas de este régimen. 

Yusleiny Aristiguieta
@loisinet

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