Luego de un año ha pasado tanto y no ha pasado nada...
En los últimos meses
he tenido sentimientos revueltos, el transitar mi ciudad a carro o a pie como
es la "moda" reciente por la falta de medio de transporte, estando en
compañía de mi hijo le he dicho, aquí he estado seguido a la narrativa de los
hechos, hechos que desde ese momento han marcado mi vida y la vida de otros
tantos. Luego de un año, existen imágenes, recuerdos, heridas que me han
de acompañar por el resto de mi vida y que por medio de mis relatos y de
imágenes captadas con mi pequeña cámara le he compartido a mi hijo y por las
redes a mis respetados seguidores. Hoy recuerdo que mientras yo me encontraba
debajo del elevado de las Mercedes en mi ciudad de Caracas, en medio de la
represión la cual consideré desbordada para la cantidad de manifestantes que
nos encontrábamos en el lugar, en otro punto no muy lejano nos dejaban el saldo
mortal, otro niño asesinado por el régimen opresor que aún para estos días
ocupa el poder en mi golpeada Venezuela. Como madre, como mujer, como ser
humano, ya venía golpeada en el alma con la caída de jóvenes a quienes el
hambre de poder de un reducido grupo les arrebataba de un tirón la vida.
Para esos días estando en las calles me encontraba incomunicada la mayor parte
del tiempo pues mi función era registrar, el boca a boca en medio de la
represión nos daba la penosa noticia de que día tras día venezolanos eran
asesinados mientras estaban como lo podía estar yo, en cualquier calle del país
con una sola convicción, regalarle a mi hijo un país libre, un país en el que
se pueda soñar y surgir, pero mientras eso sucedía habían madres que recibían
la terrible noticia de que su hijo nunca más regresaría a su hogar. Un día como
hoy cayó uno de los que marcó un hito en nuestra historia, un casi niño; hay
quienes dicen que dio la vida por la libertad, yo pienso que no fue así, pues
el régimen sin preguntar se la arrebató, nos arrebató a un niño que con
valentía o capaz con inocencia, simplemente seguía su corazón como también lo hacía
yo y cientos de venezolanos de diversas edades que entendíamos que
los mesías no existen, que la libertad no es un regalo sino una conquista y
mucho más cuando se trata de un régimen totalitario, corrupto y que se siente
con la capacidad de decidir sobre el destino de un país.
A pesar de que otros tantos habían sido asesinados, la noticia de Neomar
conmocionó a la mayoría, una mirada que fue retratada en distintas
oportunidades, cámaras que registraron su actuar, en medio de la multitud se
destacó por su determinación con esa mezcla de esperanza y de inocencia, una
pérdida que lloramos con intensidad, una pérdida que duele y lamentamos en el
pasar del tiempo. Cada vida apagada debe recordarse para que Venezuela nunca
más cometa el error de buscar un mesías pues ese hecho de hace 20 años nos ha
dejado el saldo rojo más alto de nuestra historia, no solo los que fueron
asesinados en el 2017, 2014 o 2002 mientras se ejercía el DERECHO a la
protesta, sino los que siguen cayendo por no contar con los recursos
mínimos necesarios para alimentarse, por cada niño que sigue muriendo con el
dolor del hambre, por cada madre que despide a su hijo, unas en un
terminal terrestre, otras en el aeropuerto pero peor aún las que lo hacen en un
cementerio; por nuestros padres o abuelos que por no tener acceso a la salud,
por no contar con los recursos para comprar el tratamiento preventivo o de
mantenimiento pierden la vida, por los venezolanos que el hampa nos quita.
Venezuela vive un proceso de exterminio de sus ciudadanos, no son cifras, son
vidas, son familias que quedan desmembradas. Ningún país del mundo debe cometer
el error que en mi país muchos cometieron, no se puede elegir a cualquiera para
llevar las riendas de una nación pues como en nuestro caso las pérdidas duelen,
pero de ellas debemos aprender, ser resilientes y de las cenizas
renacer. Hoy más que nunca es obligante unirnos, luchar, la resignación
no es una opción. Venezuela lo tiene todo, nos ha dado todo, es hora de que
nosotros le demos a ella eso que tanto añora... Libertad y de esta manera
estaremos honrando a nuestros hijos, los hijos de Venezuela, es hora de que
seamos el Bravo Pueblo que canta nuestro Himno Nacional, Venezuela lo vale
todo.
Yusleiny Aristiguieta
@loisinet
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