VENEZUELA Y EL DESPERTAR DE LA FUERZA...
Por estos días de Abril comenzó el Despertar de la Fuerza, esa fuerza interna de cada venezolano, esa que por casi dos décadas estuvo dormida, esa que sumergió a un nutrido grupo de venezolanos en el conformismo y a otros en la indiferencia. Muchos llevamos ya casi 19 años oponiéndonos, luchando, resistiendo; hoy con alegría digo que desde el recién mes de abril que se nos fue, comencé a ver como si se tratara de una epidemia que se propaga sin que nada ni nadie pueda detenerla, la necesidad de conquistar la libertad, de convertirnos en un país normal.
Para el momento en que comienzo a escribir estas líneas, han pasado 44 días desde que comenzó este despertar; he estado en las calles, no desde abril, siento que ha sido de siempre, pero este abril fue distinto, distinto desde su comienzo; la primera convocatoria se dio para un día martes y con frustración digo que no pude asistir por tener que cumplir con mi empleo, con ese empleo que dejó de ser el sustento de mi familia, pues actualmente no existe sueldo que nos permita ni comer. La siguiente convocatoria fue fijada para el jueves, me organicé, laboré, atendí a mi hijo y salí..... desde allí puedo decir que he perdido la cuenta de los días, las horas, las bombas, los gritos, los kilómetros recorridos, los funcionarios con los que he conversado desde el respeto, los jóvenes con los que he compartido gases, un "no corran", "avancen" "no den la espalda a las bombas" incluso ya me siento educadora en las manifestaciones... he perdido la cuenta de las personas que he colocado mi pañito lleno de agua con bicarbonato pues la prioridad es ayudarnos los unos a los otros, así como manda Cristo, pero lo único que no he perdido en medio de esa lluvia de gases y perdigones, ha sido la convicción, la certeza y la fe de que esta vez SI LO LOGRAREMOS!
En estas, mis líneas que hoy quiero compartir, debo decir que cada día que salgo a protestar me encuentro con eso a lo que yo he llamado "Las dos Venezuela" visualmente separadas por dos cuadras, un Boulevard de Sabana Grande en el que me encuentro con ciudadanos de paseo, comiendo helado, con una bolsa de unos zapatos recién comprados que se mezclan y confunden con grupos de niños con edades que van desde promedio 5 años y otros ya en la adolescencia, con sus pies descalzos, con la clara imagen de no tener un techo, pero peor que eso, de no tener el afecto de una familia que los proteja y los resguarde, esos niños que la calle se ha convertido en su hogar. La otra Venezuela está allí a solo dos cuadras, una escena completamente distinta; un nutrido y cada día más nutrido grupo de ciudadanos envueltos en el traje mas valioso, el de la valentía, el del coraje, el de la fe y la esperanza de conquistar la libertad. Rostros que se pierden en mi mente, edades tan diversas que todas suman experiencia, cansancio de sobrevivir y convicción de luchar para vivir.
Allí te encuentras con ciudadanos armados con banderas y funcionarios con escudos, trajes como el del personaje de mi infancia "Robokot" armas largas, tanquetas, bombas lacrimógenas en su parte frontal y esos rostros tan diversos; unos con mirada de odio y otros que ni siquiera te quieren mirar a los ojos.... ciudadanos que los insultan, otros que rezamos por ellos e incluso que valientemente nos acercamos a conversar para intentar mover su fibra, cosa en que algunos casos he puesto en duda si la tienen. Allí sin avisar, comienza lo que siento que es la lucha entre el bien y el mal; cuánta saña, cuánto odio, cuánta represión en contra de ciudadanos que solo gritan "Libertad" ¿Es qué acaso tu funcionario que me reprimes no quieres lo mismo que yo, LIBERTAD?.
Estando allí, en primera fila, rodeada de jóvenes llenos de determinación pero también de frustración, he podido entender la otra cara de la moneda y no se si quienes me lean piensen que quiero justificar, lo cierto es que sólo estando allí es que pude entender tantas cosas que viendo desde lejos no comprendía; entendí porque se tapan la cara con sus franelas, entendí ese momento de frustración en el que agarran piedras y la lanzan a los funcionarios, entendí que hay miles de sentimientos revueltos, pero para mi lo más valioso y lo que merece ser enaltesido, es la SOLIDARIDAD, si esa que he vivido de cerca cuando ese compañero que nunca antes conoció se vio afectado por la cortina de gases, por un impacto de bomba, o cualquier otro objeto y es auxiliado de forma inmediata por esos jóvenes, los he visto llorar, los he visto darse ánimo y darlo a quienes no somos tan jóvenes pero estamos allí también con el mismo objetivo.
He vivido y enfrentado días muy duros de represión y me atrevo a decir que al pasar de los días la misma se incrementa y con ella LA RESISTENCIA, esa determinación que permite colocar de lado el miedo y enfrentarte sin un arma en mano que no sea la convicción de conseguir lo que buscas, LIBERTAD. Te encuentras allí, en el campo de guerra generado por un régimen represor y asesino, un régimen que está obligado a resistir todo y cuanto pueda pues su destino está escrito y lo han hecho con sangre, con la sangre de cada venezolano que ha caído durante todos estos años de la mano de la represión, pero también en manos del hampa que opera con total libertad, con el dolor de madres que día a día no sabemos si hoy podremos alimentar a nuestros hijos o si podremos comprar el medicamente para nuestro familiar; un régimen que la única vida que le interesa es la propia, un régimen que convirtió a Venezuela en su cárcel personal y en ella nos tienen a nosotros; ellos con todos los lujos pero sin paz y a nosotros con todas las necesidades pero con fe y esperanza de que con nuestra lucha incesante lograremos liberarnos del opresor.
Seguramente eres de los que a diario te preguntas
¿Qué más tiene que pasar?
¿Hasta cuando vamos a aguantar?
¿Cuándo volveremos a la normalidad?
Hace mucho que dejamos de ser un país normal, la anormalidad se apoderó de nosotros. Lo único que está faltando para que suceda es que tú, si tú que te mantienes en la indiferencia entiendas que la lucha no es de un grupo de venezolanos, la lucha es de todos, nuestra juventud está dando la cara por errores que cometieron sus padres, otros tantos como yo estamos en las calles sin tener responsabilidad alguna pues nunca elegimos a quienes hoy ocupan el poder y pese a ello allí estamos dando la cara. Cada día más venezolanos han entendido lo que tanto he repetido, cada uno de nosotros somos el mesías que el país estaba esperando, no es hora del lamento, no es hora de las culpas, no es hora de justificación alguna; mientras te mantengas indiferente, más lento lo lograremos. Todo tipo de ayuda cuenta, todo suma y lo único que resta es la indiferencia.
Hoy escribimos la historia, hoy millones de venezolanos somos los protagonistas y solo unidos lograremos conquistar la VENEZUELA LIBRE, llegó el momento del Despertar y Venezuela cuenta contigo #BastaDeIndiferencia Venezuela lo vale todo!
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Yusleiny Aristiguieta
@Loisinet



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