VENEZUELA, NUESTRA MADRE!

 Anoche 6 de febrero del 2018, mientras parte de la ciudad se encontraba a oscuras por un “apagón” de esos que en el interior del país se han convertido en lo frecuente en estos tiempos de la “Revolución del siglo XXI”,  mientras el resto del hemisferio se encuentra en total desarrollo y evolución, en donde ya se hacen las pruebas de carros voladores y en Venezuela sólo la mañana de ayer se reportaban 3 fallecidos por falta de diálisis y otro tanto tomaban las calles gritando su desesperación ante la posibilidad inminente de perder la vida pues el estado no le garantiza el derecho más fundamental, el de la vida.     

Pasada media hora sin servicio de luz, decidí ir a casa de mi madre y me instalé a conversar con mi abuela, la cual siempre para mi es y será “mi abuelita” de la cual me siento afortunada pues no todos tienen el privilegio de tener en su familia a una persona con 91 años y con la lucidez que la bendice. Mi hijo y yo teníamos una tarea fijada, conocer de nuestros antepasados.  Comenzamos cual detective a preguntar por sus padres y sus abuelos en lo que ella nos confiesa que la sangre española está en nosotros.  Sus abuelos salieron huyendo de España, literalmente huyendo! En ese proceso dejaron todo, terrenos, animales, propiedades, dejaron todo, absolutamente todo; el objetivo era salvar sus vidas lo cual con la bendición de Dios lo consiguieron.  Llegaron a ese país maravilloso, rico, ese país que le dio cobijo a miles; fueron ciudadanos que llegaron a trabajar fuertemente y con ello lograron surgir, formar familia y hacer de ese país su país… Venezuela!

Mucho escuchamos que las historias son cíclicas, no puedo considerar cíclico a que hoy miles de venezolanos tengan que vivir la historia al reverso.  En lo personal se me hace doloroso ver a mi país mostrando un rostro de oscuridad y destrucción.
     

En días pasados, en un taller al que tuve la oportunidad de asistir, Venezuela fue protagonista, allí pude visualizar a mi país como una mujer y me llevó a pensar que ha sido la mujer más valiosa pues le dio a sus hijos un hogar extraordinario como pocos en el mundo, les dio grandes riquezas, amor, espacios para la formación, de allí surgen miles de grandes profesionales y no conforme a ello le abrió las puertas de su hogar a ciudadanos de distintos países que llegaron con el sueño de lograr calidad de vida y lo consiguieron; todo eso lo hizo Venezuela. Hoy esa mujer se ve atada de manos, amordazada y pocos dispuestos a luchar por ella, por el contrario sus hijos comienzan a correr de forma desesperada para escapar de su hogar, de su madre, mientras ella muere de forma acelerada y sola.  Si por un momento nos imaginamos a Venezuela como esa mujer que hoy quiero plasmar, como la madre de cada uno de nosotros, esa madre que dio todo y hoy la dejamos sola, definitivamente nuestra madre se debe encontrar en un cuadro de depresión severa, sin fuerzas para luchar, mucho ha resistido pero el enemigo no necesariamente sea tan fuerte como se crea sino que sus hijos no se han unido para defenderla. Nuestra madre necesita pero más que necesitar merece de que todos nos unamos para rescatarla, no imagino a mi madre en una situación así y yo sentada viéndola apagarse y en vez de luchar para salvarla yo salga corriendo buscando escapar y la deje morir sola. ¿Acaso tú harías eso?

No soy de las que juzgo a los que se van, por el contrario siempre les he dicho que Venezuela no tiene nada que ofrecer en este momento y por los años por venir, pero desde que tuve la oportunidad de ver a Venezuela como la mujer, la madre, me siento en conflicto pues a mi madre yo estoy segura que no le haría eso.

Ojalá estas líneas nos permita ver más allá de nosotros y entender que en los momentos de dificultad es cuando más se requiere unión y por sobre todo amor.

Yusleiny Aristiguieta

@loisinet

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